El ventilador: agita el aire para una sensación de frescor
A diferencia de un aire acondicionado o un refrigerador de aire, un ventilador no baja la temperatura de una habitación, simplemente agita el aire para dar una sensación instantánea de frescor.
Su eficacia variará en función de su capacidad de flujo de aire, y de la posibilidad de ajustar el chorro y la rotación del aparato, que puede, por ejemplo, girar sobre sí mismo.
Ventajas: menor coste, impacto medioambiental nulo. Sus limitaciones: la sensación de frescor que proporciona es efímera y artificial. Es el mismo principio que con un ventilador: en cuanto lo apagas, sientes aún más calor que antes, por lo que tienes la tentación de dejarlo funcionando continuamente… y salir con un resfriado desagradable.
